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Café cargado con la historia de Chiloé

A un costado de la Iglesia de Santa María de Rilán, ubicada a un lado de la Plaza de Armas de la localidad de Rilán, en Castro, Dolly Galindo instaló su “Café La Península”. Su emprendimiento se ha transformado en una excelente opción para hacer una parada, justo al lado de una de las 16 iglesias inscritas en la Lista del Patrimonio Mundial.

Antes de este emprendimiento, Dolly tuvo un autoservicio de comida rápida en las afueras de Rilán, pero se empezó a dar cuenta de que era un trabajo muy agotador física y emocionalmente, ya que hace 19 años le habían diagnosticado lupus y sus articulaciones le estaban pasando la cuenta. Por lo tanto, decidió cerrar, pero sin dejar de pensar cuál podría ser su próximo negocio.

Dolly había sido la guía turística de la tradicional Iglesia de Rilán por muchos años, por lo tanto, conocía bien su historia y el valor que tiene para visitantes extranjeros y lugareños. Fue entonces cuando se le ocurrió hacer un café justo ahí porque sabía que quienes llegaban a conocer la Iglesia de Rilán podrían aprovechar de descansar y disfrutar antes de seguir conociendo.

“Le comenté la idea a mi sobrina Constanza (22), quién es mi fiel compañera en este emprendimiento, y me incentivó aún más. Con esa energía fui a hablar con el Padre para que por favor me arrendara un espacio al costado de la Iglesia porque quería hacer mi café. Él me dijo que sí y en noviembre de 2018 abrimos. Toda la gente estaba contenta porque no había algo similar en el pueblo. Partí con una cafetera chica y doméstica y tuve tres de las mismas porque se me quemaban, ya que habían veces que llegaba un bus lleno de turistas y había que aprovechar. Ahora me llegó una máquina de café, donación de la Fundación Impulso Inicial, con la que se ha hecho mucho más fácil el trabajo”, recuerda Dolly.

El Café La Península es un negocio familiar, venden café, pasteles dulces y artesanía local, moderna y de diseñadores de la zona, distinto a lo que encuentran en otros puntos turísticos. “Converso mucho con los clientes y les cuento leyendas, entre otras anécdotas. Es un lugar lindo donde me gusta estar”, cuenta Dolly y explica que debido a la pandemia el café está cerrado. “El Padre nos dio un gran alivio al informarnos que durante la emergencia sanitaria no nos cobraría arriendo y eso nos ha ayudado mucho”, asegura.

Pese a todo, Dolly dice que tiene fe que la situación en Chiloé va a mejorar y ve el mes de septiembre con buenos ojos.

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