Noticias

Cómo funciona el método Luksic para donar dinero a las buenas ideas
Fuente: LUN

Una risueña joven de 24 años consiguió que un pequeño cuadrado de 15×15 centímetros, hecho de cristales, cables y materiales derivados de las cajas de huevos, hiciera algo increíble: convertir la energía mecánica en energía eléctrica. Cindy Gallardo, la joven detrás de tal maravilla, creó una baldosa capaz de transformar las pisadas en electricidad. Una electrobaldosa. El invento ganó el concurso Despega Usach 2018.

Según informa Las Últimas Noticias, la novedosa creación es capaz también de indicar la cantidad de personas que pasan sobre ella e identificar las fallas y la energía que produce. Su único problema, confiesa Cindy, es su fragilidad ante el peso: solo puede soportar hasta 50 kilos sin trizarse. Para perfeccionar el invento y dar el gran salto, había que encomendarse a algún mecenas que aportara fondos.

A las 11.53 horas de este miércoles, el empresario Andrónico Luksic publicó en su cuenta de Twitter (@aluksicc, 412 mil seguidores) un mensaje dedicado a la joven inventora que recibió 1.100 likes. “Cindy la felicito. Cuente con nuestro apoyo para prototipar una baldosa que aguante más peso y sea de mayor tamaño!! La contactarán desde @Impulso_Inicial para poder ayudarla”, prometió.

Cindy dice que los fondos de Luksic serán destinados para mejorar la resistencia de la electrobaldosa a través del financiamiento de distintos estudios de laboratorio: “Queremos hacer un prototipo más grande, ampliarlo al doble (30×30 centímetros) porque así tendremos mayor generación de energía, soportará más peso y lo podremos instalar en carreteras”.

Todos los viernes

El próximo sábado 26 de enero, Andrónico Luksic cumple dos años como tuitero. La red social visibilizó la postura del empresario ante distintos temas, pero también cambió su rutina: si antes le enviaban cartas a su oficina para pedirle favores; hoy le escriben mensajes en cada uno de sus posteos.

En septiembre pasado, Luksic optó por profesionalizar y ordenar la ayuda que les estaba dando a quienes le contaban sus historias en redes sociales. Creó la Fundación Impulso Inicial, un equipo de cinco personas encargado de detectar las buenas ideas, revisar las solicitudes que le llegan por internet y hacer seguimiento a los beneficiados.

La idea es ayudar a emprendedores en busca de capital para iniciar o consolidar un proyecto; familias vulnerables con necesidades médicas, deportistas con dificultades para representar al país y estudiantes con problemas para terminar sus estudios.

Cristina Birrell, directora ejecutiva de la fundación, revela algunos secretos. “Por Twitter llegan, en promedio, 150 solicitudes semanales y tomamos un 10 a 15% de ellas, siempre con la aprobación de Andrónico. Hasta ahora nos hemos enfocado en las solicitudes que llegan por Twitter pero con la creación de la fundación, con el equipo estamos empezando a tomar también las solicitudes de Facebook”, asegura.

-¿Cómo organizan los casos?

-Semanalmente le presentamos los casos que vamos tomando de sus redes sociales y él analiza cuál cree que es justo apoyar. Todos los viernes él decide los casos. Si no está, hacemos la reunión por teléfono.

-¿Los estudian?

-Nosotros no entregamos la plata así como te deposito siete palos , sino que vemos bien lo que se necesita.

-¿Cuál es el criterio de selección?

-En el caso de los deportistas, seleccionamos aquellos que no hayan tenido apoyo para seguir adelante con su desarrollo. Pero el primer criterio para todos es la vulnerabilidad: privilegiamos a las personas que necesitan los recursos y no tienen red de apoyo. Eso sí, no pagamos deudas anteriores. Lo que hacemos es dar un impulso a quienes les ponen todas las ganas para salir adelante o desarrollarse.

-Sonaron los endeudados, entonces…

-Esas personas no serán ayudadas, pero lo que quiere Andrónico es que contactemos a todas las personas que le escriben, para que así no se queden una semana sin una respuesta. Por ejemplo, si alguien le escribe para pedirle ayuda para pagar el crédito del auto, a esa persona la llamamos igual para explicarle que no se puede.

Compartir