Impulsos

Desde Corea a San Carlos: promoviendo valores a través del Tang Soo Do

Perseverancia, integridad, concentración, autocontrol, respeto, honor y humildad son algunos de los principios y valores que fomenta el Tang Soo Do, una disciplina de arte marcial coreano que nació alrededor de 1930 influenciado por la filosofía china y por el karate japonés. Con el tiempo, la práctica de esta actividad se ha ido expandiendo por el mundo y Chile no ha sido la excepción.

En la comuna de San Carlos, en la Región de Ñuble, se reúnen cada semana los 20 alumnos del Club Deportivo Guerreros Calavera. La academia gratuita fue formada el año 2003 por el instructor mayor y tercer dan (el tercero de los grados en cinta negra), Camilo Hernández, con el objetivo de ayudar a niños, jóvenes y adultos del sector Ultraestación, una zona principalmente vulnerable de la comuna. 

Tres veces a la semana los estudiantes de entre 3 y 45 años de edad asisten al dojang, o sala de entrenamiento, para practicar las técnicas, posiciones, bloqueos, golpes, patadas y desplazamientos. Además, al igual que otras artes marciales, el Tang Soo Do entrega una gran importancia a los principios filosóficos. Es por eso que los alumnos deben seguir normas de disciplina y respeto, así como de confianza en ellos mismos, buscando la concentración y el autocontrol. 

Fernando Silva se integró al club el año 2011 junto a sus dos hijos. “Al ser un club gratuito, conversando con el instructor Camilo, me di cuenta de que faltaba apoyo económico. Fue así como formamos la Agrupación de Padres y Apoderados del Club Guerreros Calavera, una organización cuya única función es crear proyectos que vayan en beneficio del club deportivo y de nuestros hijos”, cuenta el presidente de la asociación. 

A lo largo de los años, los apoderados han conseguido implementar mejoras para el Club. Por ejemplo, hasta el año 2014 las prácticas se realizaban sobre un suelo de cemento. “Logramos comprar unas planchas tatami, especiales para el entrenamiento de artes marciales”, explica Fernando.  

En 2020 la organización de padres postuló al Club Deportivo Guerreros Calavera al programa Impulso Inicial de Fundación Luksic. “Originalmente habíamos pedido apoyo para comprar pasajes a México, donde se realizaría el Panamericano de Artes Marciales. Sin embargo, fue cancelado por la pandemia. Pese a esto, la Fundación decidió apoyarnos de todas formas y logramos mejorar nuestros implementos”, relata el apoderado y cuenta que recibieron guantes de box, cabezales de kudo para proteger la cabeza, pecheras de alto impacto, guantillas y cuchillos especiales de entrenamiento.

Fernando Silva destaca que uno de los principales beneficios del club, además de incentivar los valores y la actividad física de los niños y jóvenes, es el impacto que tiene en la comunidad. “Nosotros vivimos en un sector donde viven principalmente personas de nivel socioeconómico bajo. Entonces la drogadicción y la delincuencia son problemas que afectan con mucha fuerza. La academia de artes marciales lo que hace es tomar a los niños desde pequeños y gratuitamente enseñarles una disciplina que los ayuda a dejar ese mundo de lado”. 

A futuro, Fernando asegura que les gustaría seguir creciendo como academia, para que más personas puedan acceder a los beneficios de este arte marcial coreano. “Queremos transmitir a los chicos la importancia de mirar al futuro, la importancia de completar sus estudios, el respeto hacia sus padres y superiores, para que así formen una mejor sociedad”. 

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