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¡Tortas personalizadas! El sello de Debora

Hace casi cinco años, Debora Barrera decidió hacer pasteles y venderlos a sus vecinos en la esquina de su casa en San Bernardo. Con esfuerzo y perseverancia ha hecho crecer su negocio y ahora vende tortas personalizadas. Se hizo su clientela gracias a la recomendación de sus mismos clientes, la difusión en redes sociales y ahora tiene encargos permanentemente. 

El negocio de Débora ya contaba con algunas herramientas básicas  que había adquirido con esfuerzo, pero le faltaba un impulso para sumar otras que le hacían falta. La Fundación Impulso Inicial decidió apoyarla a ella y a su proyecto entregando un visicooler, para mantener las adecuadas cadenas de frío, e insumos para que pudiera aumentar su producción.

“El refrigerador de la casa se me hacía chico y tenía que recurrir a una vecina, sobretodo para fechas especiales donde vendía más. Cuando nos llegó el visicooler dábamos gracias a Dios porque harta falta que me hacía. En ese momento estaba con mi marido y dos de mis cuatro hijos y no lo podíamos creer” cuenta Débora. 

El apoyo de la fundación le dio además fuerza para seguir luchando por su negocio. “Ellos creyeron en que esto puede avanzar y que yo puedo ir más allá. Hoy tengo esto y más adelante puedo juntar dinero para otra cosa y hacer mi taller de repostería. Eso me motiva y es lo que pretendo para más adelante”. 

¡Tortas personalizadas! El sello de Debora